Thursday, December 20, 2012

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Dr. Carlos García. Médico. Intersindical Canaria


No tienen la más mínima vergüenza; no tienen dignidad; están en sus poltronas de poder por encima del común de los mortales; se mantienen alejados de la ciudadanía en sus burbujas directivas aislados de la realidad social y trabajadora; mantienen sus privilegios, que exprimen al máximo,  tras haber sido colocados por el poder político, no tras oposiciones y concursos, ni por currículo profesional, sino por ser afines y dóciles ante los mandatarios de turno; son estómagos agradecidos que hacen la vista gorda ante los problemas existentes con tal de que no toquen sus altos salarios y prebendas económicas, que les prometieron y mantienen porque para ellos no existe la crisis del resto de la ciudadanía. 

Son verdaderos supervivientes que, trasladados de sus oficios laborales, provenientes de algún servicio médico, en algunos casos, o de cuerpos administrativos de instituciones públicas, y casi siempre de forma mediocre y del montón,  llegan a los cargos directivos y de alta gestión sin ofrecer un nivel profesional cualificado para echarse sobre sus espaldas la dirección de hospitales, con sus miles de trabajadores y que deben cubrir la asistencia sanitaria de centenares de miles de pacientes. Y así son los resultados. Todos los conocen.

Mientras esta gestión no esté totalmente profesionalizada con personas que demuestren su capacitación para poder llevar este tipo de tarea, en empresas que se dotan de altísimos presupuestos económicos, no podemos sino seguir soportando esta auténtica indignidad e indecencia social en que se está convirtiendo nuestra sanidad pública.

Finalizando el año, en el Hospital Universitario de Canarias, el Gerente y los Directores percibirán cuantiosos incentivos económicos por su “magnífica” labor gestora y especial rendimiento Para ellos, igual que para el resto de “directivos políticos sanitarios”, se les premia con unas sustanciosas cantidades por su brillante dedicación y resultados sanitarios, que a la vista están. Por esos índices de listas de espera, por esos cierres de quirófanos, por los meses de dilación que existe para pruebas diagnósticas, por esa baja calidad sanitaria que se presta a la población, por esa manera dictatorial que exhiben  al realizar su trabajo directivo, por esas persecuciones laborales a los trabajadores, por sus actitudes de prepotencia ante las relaciones interpersonales y por tantas y tantas cosas más.

Eso sí, siguen manteniendo los dobles sueldos, las guardias localizadas a teléfono con pagos exorbitantes, con jefes de día en las guardias, con puestos funcionales que controlan,  poniendo y quitando a su antojo, con duplicidad de jefaturas de servicios médicos nombradas por decreto haciendo casi omiso a la propia normativa del Gobierno de Canarias . Mantienen patentes de corso haciendo y deshaciendo a su antojo sin que nadie pueda frenar sus desmanes y desvaríos con un desprecio constante a los trabajadores, con bajadas de sueldos, aumento de jornadas laborales, supresión de pagas y mucho más. Todo lo cual repercute en un peor servicio sanitario a los pacientes.

¿Por qué no utilizan esos incentivos económicos y esos sobresueldos para impedir que sean despedidos trabajadores sanitarios? ¿Por qué no lo utilizan en financiar la sanidad pública para que sea más rentable en el tratamiento de los pacientes? No,  solo los utilizan para su enriquecimiento personal, para aumentar su patrimonio hasta que el color político cambie y los despidan de esa “teta” gigante de la que han venido y siguen chupando. Y mientras, la población pasa hambre, existe desnutrición en nuestros niños, los pacientes fallecen en las listas de espera, la gente se desespera en el paro, los desahucios dejan sin vivienda a los habitantes, a los mayores y a los colectivos más desfavorecidos se les margina y abandona, se les bajan sus pensiones, se vulneran los derechos humanos. No existe dinero para lo anterior, hay que recortar.

 Pero ellos son intocables. No tienen problemas con sus beneficios económicos a costa de todos los ciudadanos. Para ellos la palabra crisis no existe.

Y mientras ellos continúan, gerentes y directores médicos, de enfermería y administrativos, desde la Consejería y el Gobierno de Canarias, los mismos que los pusieron a dedo, culpan de todos los males al gobierno estatal. Y mientras, siguen los brutales recortes en nuestra depauperada sanidad pública, que no en la concertada-privada que aumenta, colapsando el sistema, responsabilizando a otros de esta gestión canaria transferida a nuestra comunidad.

Repugnan estas decisiones. Y más cuando muchos sabemos que existen partidas presupuestarias donde se gasta superfluamente, dando beneficios a los de siempre, a todos ellos,   en contra del servicio ciudadano que son los que deberían recibir esas atenciones. 

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