En vez de dedicarse a poner palos en las ruedas de los derechos fundamentales, incluidos los de las personas inmigrantes, la delegada del Gobierno podría inscribirse en esos cursos de reinserción circulatoria, más conocidos como de educación vial, para aprender cómo comportarse en lugares de pública concurrencia sin perjudicar al prójimo. La noche del lunes, a la salida del primer concierto del Festival de Música de Canarias en Las Palmas, Mari Carmen Hernández Bento provocó con su coche particular un tremendo pifostio en el aparcamiento subterráneo anexo al auditorio Alfredo Kraus. La señora delegada pretendió esperar a que le validaran el ticket del aparcamiento estacionando su coche en la rampa de salida, en lugar de esperar, como hicieron decenas de usuarios, a pagar primero y retirar el coche del estacionamiento después. Un usuario, al ver la situación, retiró unos conos para que el coche que obstruía la salida se retirara, pero la impericia de la señora conductora impedía cualquier solución razonable. La providencial aparición de un guardia de seguridad, apercibido por la sonora pitada que provocaban los cabreados automovilistas, permitió desbloquear una embarazosa situación en la que Bento se metió ella solita, quizás por ese concepto del ejercicio de la autoridad que algunos cargos públicos siguen mostrando en espléndido desprecio por el comportamiento cívico al que todos estamos obligados.
Canariasahora.-

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