Monday, January 7, 2013

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Desde Intersindical Canaria, guaguas, se echó agua bendita sobre uno de los actos más indignos que ha tenido uno la oportunidad de presenciar en esta tierra contra los hasta ahora sacrosantos derechos de la clase trabajadora canaria, como fue el hecho de que por primera vez en la historia -y probablemente por última visto lo visto- el Cabildo de Tenerife estableció no sólo un refuerzo de 15 guaguas sino carriles especiales no coincidiendo con la noche en blanco de La Laguna, porque nunca se había hecho ni se volverá a hacer (como se demostró en la noche de Reyes donde la concurrencia de público es posiblemente mayor y no se puso ni un micro más), sino coincidiendo con la huelga de los trabajadores del tranvía que en todo momento respetaron los servicios mínimos establecidos. Y aunque así no hubiera sido, eso no se había visto jamás ni aquí ni en ningún sitio del mundo civilizado porque dudo hasta de que la indecente medida pueda ser legal. Vamos, como si los trabajadores de Armas se ponen en huelga y va Fred Olsen y se la revienta metiendo barcos alternativos, impresionante y con el visto bueno sindical. Virgilio Gómez, líder espiritual de la sección de transportes de Intersindical Canaria, se manifestó orgulloso de esa hazaña sin precedentes contra un derecho fundamental por el que tanta sangre se ha derramado y, como era de esperar, ni han chistado cuando han visto que en la noche de Reyes (donde decenas de miles de personas colapsan La Laguna literalmente y no queda una sola acera transitable para los peatones porque los coches arrasan por todo) TITSA no sólo no ha puesto ningún dispositivo especial (ni mucho menos los carriles especiales que nunca volveremos a ver a no ser que los del tranvía se vuelvan a poner en huelga) sino que, bien al contrario, lo único que ha hecho público es una lista con una larga serie de desvíos que sólo perjudicaban a la guagua con motivo de las distintas cabalgatas. Eso mientras Metropolitano enganchaba sus tranvías dobles que les permiten mover a 400 personas de una sola atacada y con un solo conductor, que en resumidas cuentas es de lo que se trata para poder seguir despidiendo trabajadores. Pero este es el sindicalismo al que hemos llegado en esta tierra a mí no me pregunten por qué ni cómo. Lo que está claro, ya a estas alturas de la película, es que los que van a tener razón son los conductores que están promoviendo darse de baja de Intersindical o de UGT (a los efectos lo mismo) y utilizar la cuota para pagarse un abogado que defienda sus intereses sin más monsergas. Triste pero real como la vida misma. O por qué se creen ustedes que desde Intersindical no se reclama una guagua centro a centro entre Santa Cruz y La Laguna (como la 015 de toda la vida) que comunicaría La Trinidad y la Plaza de España en la mitad de tiempo que el tranvía o sencillamente que en las líneas más concurridas se pueda acceder a la guagua por cualquier puerta como ocurre -con el tranvía- con lo que los tiempos de recorrido se reducirían en muchos casos a la mitad, cuando en su momento llegaron a anunciar hasta una huelga para reivindicar éstas y otras mejoras, como la prioridad semafórica, y nunca más se supo del tema. 

En fin, que visto lo visto nos estamos quedando sin nadie que de verdad defienda el transporte público como lo que es, un servicio esencial de primer orden, y las consecuencias se palpan cada día con un Cabildo que confunde movilidad con negocio hasta el punto que su gran empeño en este sentido, con campañas publicitarias millonarias, es crear lo que ellos llaman ‘zona comercial del tranvía’ como si el resto de la Isla no tuviera derecho a la vida. Y todo el mundo callado, comenzando por los sindicatos o partidos políticos progres, lo que resultaría verdaderamente escalofriante si no fuera porque uno va conociendo ya el andar de la perrita, las más de las veces cojeando de la misma patita que en esta tierra no es otra que la ‘ática’.

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