Tuesday, August 20, 2013

Posted by Unknown |


Año de crisis y de contención del gasto. Las cuentas del Cabildo por obra y gracia de Ricardo Melchior son un absoluto desastre y todo funciona a pesar de él. Y en esta batalla solitaria contra los desmanes de este político y los suyos nos hemos encontrado con esta minucia muy reveladora, husmeando entre los papeles de la consejería que lleva Pérez Borrego, al que le queda un telediario. Hablamos de “un escrito del gerente de la entidad pública empresarial Tenerife Espacio de las Artes, de solicitud de libramiento, a justificar, de la cantidad de seiscientos diez y siete mil, quinientos nueve euros, con ochenta céntimos (617.509,80 €), en atención al estado de la tesorería de la citada entidad”. Debido a este petición, resulta que, “formando de las aportaciones específicas recogidas en el Anexo IV del presupuesto general en vigor del Cabildo Insular de Tenerife, figura un crédito a favor de la referida, con el siguiente detalle: colección de fotografía (162.000 euros)”. Según la documentación consultada, “de conformidad con lo establecido en la Base 79ª de las de ejecución del presupuesto general de esta corporación, radica en el consejero Insular del Área de Presidencia y Hacienda la competencia tanto para autorizar modificaciones respecto del destino de los fondos recogidos en el citado Anexo IV, como para la disposición de su abono. Asimismo, en la citada base de ejecución, se establece que las aportaciones podrán librarse a justificar con las condiciones que al efecto se establezcan por el consejero del Área de Presidencia y Hacienda”. Lo decidido en relación a este asunto es que el consejero autorizó, dispuso y abono “a favor de la entidad pública empresarial TEA, Tenerife Espacio de las Artes, a justificar antes del 30 de abril de 2013, la cantidad de 162.000,00 €, en atención al estado de la tesorería de la citada entidad”. 

El frío lenguaje administrativo no trasluce el hecho que el gerente pidió una cantidad para el funcionamiento del TEA y que el consejero rascando de los presupuestos solamente le encontró este dinero, que estaba reservado para comprar una colección de fotografías. Al final ni una cosa ni otra. Y es que el papelón de Carlos Alonso es más grande de lo que uno se puede imaginar.

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