Saturday, September 14, 2013

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| JOSé MANUEL ADáN


Este país nuestro llamado España, ha tenido la desgracia de tener unos habitantes más preocupados por sus intereses particulares que por el bien común. Solamente cuando el peligro se cierne sobre nuestras cabezas, los españoles reaccionan. Mientras tanto, dejan hacer a sus políticos sin exigirles ninguna responsabilidad. La consecuencia es que no existe sociedad civil.

A pesar de haber construido un imperio como ninguna otra nación ha conseguido tener, nuestra dejadez y abandono a solucionar el día a día nos lleva a fracasar una y otra vez en nuestra marcha hacia adelante. La gran epopeya española, el descubrimiento de América, nunca es motivo de admiración, por el contrario patanes sin cultura ni conocimiento alguno intentan y a veces logran ensombrecer ese gran logro mientras que los más ilustrados callan ante semejante barbaridad.

El siglo XIX, base del modernismo actual en otros países, sirvió de cuna para que los conservadores liberales aceptaran postulados de otras regiones españolas dando alas a las guerras carlistas concediendo fueros al País vasco y en la misma onda alentando el nacionalismo catalán que asentado en mitos increíbles ha llegado a nuestros días.

Así, hoy se intenta hacer creer que el País Vasco alguna vez ha sido independiente, cuando lo más que han llegado a ser los tres territorios que lo componen es a ser señoríos de Castilla, o Cataluña , que nunca ha sido independiente, siendo un condado de la corona de Aragón. Por no hablar de Galicia, donde se confunde la gaita escocesa y el idioma como traído por los celtas .Estos territorios, siempre han sido España. Sin embargo a Castilla se la divide en mini territorios, y se descompone en Madrid, Castilla la Mancha, Castilla León, Cantabria, Extremadura.

Las falacias de los nacionalistas son inconmensurables, fundamentalmente en lo concerniente al País Vasco y a Cataluña en un caso inventando un idioma y sustentándolas en los fueros concedidos al final de la tercera guerra carlista y Cataluña sobre la base de una lengua proveniente da la de Oc como el resto de las mediterráneas y una sucesión interminable de falsedades, siendo de las últimas la de considerar a Rafael de Casanova un patriota catalán, siendo un patriota español que murió en su casa años después de la guerra y no fue mártir de la guerra de Sucesión, como han declarado sus actuales descendientes, cuando los catalanes divididos entre partidarios de los austracistas y los borbones como en el resto de España, los partidarios de los primeros fueron derrotados por las tropas enviadas por Felipe V. A partir de ahí el Wahalalla nacionalista no tiene límites, llegando ahora a pedir la independencia, primero Cataluña y en segundo lugar el País Vasco, por ahora, ya que Galicia y las Islas Canarias, también se adornan con la especie separatista y se aprestan a engrosar la fila secesionista.

Mientras los gobernantes españoles gozan de buena salud. Desde el XIX la forma de Gobierno de la Nación ha pasado por diversas etapas, desde la Monarquía absoluta de Fernando VII a la Monarquía parlamentaria actual, habiendo expulsado a varios reyes. También hemos gozado de la república siendo la primera la más ávida en Presidentes, cuatro en un solo año y la segunda con solo cinco años de vida desembocó en una guerra civil. Tampoco nos hemos librado de las dictaduras, Primo de Rivera y Franco y solo éste último, aunque no sé si fue por el aislamiento exterior, fue el que dedicó más tiempo a la idea de España y al fortalecimiento de la unidad nacional y como contrapeso a lo ocurrido en las dos repúblicas fundamentalmente en la primera.

En la época actual, como digo, los gobernantes gozan de buena salud, los dos grandes partidos y los mayores sindicatos, por lo general están inmersos en la corrupción, y prácticamente carecen de ideología, por ello, la idea de España como nación, no les preocupa. Solamente les preocupa el poder y como al primer partido de la oposición tampoco le preocupa la idea de la unidad nacional, el Partido Popular no tiene por qué preocuparse. Mientras señala el gobierno su gran preocupación por la economía, pero duplica el déficit, nos inunda de deuda pública (ya cercana al 98% del PIB) y no es capaz de parar la sangría del desempleo.

Ante el desafío secesionista de la última diada en Cataluña ,al Registrador solo se le ocurre que a los nacionalistas hay que darles más dinero en forma de algún pacto fiscal y posiblemente mirar para otro lado si se celebra una consulta sobre la independencia en ese territorio que es España. Si este hombre hubiera sido presidente de una comunidad de vecinos y viniera con ese tipo de recetas para solucionar los problemas, por ejemplo, de un vecino incómodo, no duraría un solo día en ese puesto.

Mientras su ministro de Asuntos Exteriores, otra cabeza poco amueblada pero que lo habrá oído en un lugar cercano, señala que a Cataluña hay que buscarle una solución, por supuesto que no pase por cumplir la legalidad emanada del TS y del TC en cuanto a la enseñanza y el aprendizaje del español.

A los gobernantes, por distantes que estén de la realidad, alguna vez les llegará el eco del desprecio y el rechazo que la opinión pública tiene de sus ideas sobre la unidad de esta vieja nación, España, la primera en constituirse en Europa y sería una gran desgracia que un gobierno democrático elegido para fortalecer la unidad de la nación se convirtiera por ignorancia, complejo, timidez, holganza, comodidad, pusilanimidad o cobardía en el destructor de la nación, ningún español se lo consentiría así es que por favor gobiernen de acuerdo a la Constitución, no nos hagan reaccionar.

(*) Economista e Inspector de Finanzas del Estado. 

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